Querida Comunidad Institutana

Estamos llegando al término de un año que ha sido rico en desafíos y experiencias.
Toda la Comunidad ha adquirido nuevos aprendizajes que nos fortalecerán para continuar desarrollando el trabajo que el Señor ha puesto en nuestras vidas.
Si hacemos un balance de todo lo hecho en el presente año, podemos decir con acierto, que resalta mucho más lo positivo en todas las acciones desplegadas.
Se acerca un nuevo año y renacen las esperanzas y el anhelo de un mundo mejor. El mundo será mejor si todos juntos educamos a las nuevas generaciones con sólidos principios y valores.
El domingo recién pasado se inició el Año Nuevo en la Iglesia (año litúrgico) con el tiempo de adviento. Éste es de preparación para recibir a todo un Dios que se hace niño una vez más para nacer en medio de la humanidad.
Estamos llegando al término de un año que ha sido rico en desafíos y experiencias.
Toda la Comunidad ha adquirido nuevos aprendizajes que nos fortalecerán para continuar desarrollando el trabajo que el Señor ha puesto en nuestras vidas.
Si hacemos un balance de todo lo hecho en el presente año, podemos decir con acierto, que resalta mucho más lo positivo en todas las acciones desplegadas.
Se acerca un nuevo año y renacen las esperanzas y el anhelo de un mundo mejor. El mundo será mejor si todos juntos educamos a las nuevas generaciones con sólidos principios y valores.
El domingo recién pasado se inició el Año Nuevo en la Iglesia (año litúrgico) con el tiempo de adviento. Éste es de preparación para recibir a todo un Dios que se hace niño una vez más para nacer en medio de la humanidad.
Que el Señor bendiga a la familia Instituto.
Pbro. José Agustín Tapia R., Rector